Transición histórica

Si cada relevo sexenal marca un hito en la historia de México, el que se consuma este martes 1 de octubre al rendir protesta la doctora Claudia Sheinbaum Pardo constituye un parteaguas al ser la primera ocasión en que una mujer asume la titularidad del Poder Ejecutivo.

Han transcurrido 71 años desde que se concedió en nuestro país a las mujeres el derecho a votar y ser votadas, en la reforma constitucional de octubre de 1953, y 69 desde el 3 de julio de 1955 en que acudieron por primera vez a las urnas y se eligió a cuatro de ellas como diputadas federales.

El 2 de junio de este año, Claudia Sheinbaum obtuvo 35 millones 924 mil 519 votos, y no es únicamente la mayor cantidad de sufragios que haya obtenido un candidato presidencial en la historia, sino que además el margen de diferencia con su más cercano competidor, que fueron 32.3 puntos porcentuales, es el más amplio del que se tenga registro.

En este siglo, que se inició con la transición democrática del año 2000, México ha electo cinco presidentes, dos de ellos de Acción Nacional, Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa; uno del PRI, Enrique Peña Nieto; y Sheinbaum Pardo será la segunda emanada del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena (Morena), que fue también la plataforma de Andrés Manuel López Obrador.

El de hoy se inscribe también como un momento histórico por los desafíos que deberá afrontar la Presidencia, pues no sólo será también la primera ocasión en que un sexenio se inicia con una contingencia como la que se vive en Acapulco, sino además el país está envuelto en una ola de violencia e inseguridad; hay serios rezagos de salud e infraestructura, y se tiene una crisis institucional, al grado de que uno de los tres poderes del Estado, el Judicial, se mantiene en suspensión de labores desde hace más de un mes.

En el inicio de un nuevo gobierno, diversos sectores han manifestado sus expectativas. Los empresarios, a través de la Confederación Patronal Mexicana (Coparmex), han llamado a impulsar una política económica basada en la certeza jurídica, el fortalecimiento del mercado interno, y la diversificación de la inversión pública, además de plantear que si bien hay enormes desafíos, también se tiene una oportunidad única para redefinir el rumbo y construir un México más inclusivo, próspero y seguro.

En tanto que la Conferencia del Episcopado Mexicano en un pronunciamiento difundido el lunes señala: México tiene grandes retos que son oportunidad para crecer en participación y diálogo, superando la polarización, buscando la reconciliación hasta llegar a los acuerdos necesarios junto a todas las fuerzas políticas, -sin aniquilar a las minorías-, para construir, desde el diálogo y el consenso, el proyecto del bien común para que la sociedad mexicana viva en paz.